Un mundo alucinante: como conclusión

Para terminar mi “huella”, y como no he podido realizar el Bloque III por mi incomparecencia a las clases me permito esta reflexión final respecto a lo que para mí ha sido esta asignatura: una mezcla de contenidos, trabajo y escuchar, pero que deja mucho sentido a la abstracción. No sé si me equivocaré.

circulos-bailarines

Ya todos hemos oído hablar de Heráclito: el río y ese imposible de bañarse en él más de una vez. Siempre diferente y transformado. Pero las cosas no pasan tan fácilmente: vuelven. Nuestra historia, la Historia, no es lineal; aunque así la estudiemos. La Historia, nuestra historia, se convierte en sucesivos pequeños círculos: algunos tienen puntos en común, algunos un mismo centro; pero no vamos hacia adelante.

Ni falta que hace.

Y es asi
justo como dijiste que debía ser
nos olvidamos de la brisa
La mayoría del tiempo
Y es asi
el agua más fria
la hija del trompetista
la niña denegada

No puedo quitar mis ojos de ti…

Se afirma, y es difícil ponerlo en duda, que esa linealidad vital nuestra se confirma con la muerte: hay un final. Los versos anteriores forman parte de una bellísima canción de Damien Rice“The Blower´s daugther”, que forma parte de la BSO de una película sobre la inconformidad del ser humano en su contexto cultural y de cuanto nos cuesta lidiar con la felicidad. La película es “Closer”(2004), de Mike Nichols. Uno de los protagonistas es cronista fúnebre en Londres y el relato de su trabajo está muy bien explicado en este artículo genial: Elogios fúnebres.

Olvidamos pues los detalles que se le olvidan a la Historia y siempre nuestra historia aparece como un muro que atravesar. Es ese trabajo justo antes de morir el que nos debe redimir: ésto es falso. Pero así pensamos. Porque existe la Historia y las cosas pasan, ocurren y las terminamos aceptando.

Reinaldo Arenas lo dijo así:

Por eso siempre he desconfiado de lo “histórico”, de ese dato “minucioso” y “preciso”. Porque, ¿qué cosa es en fin la Historia? ¿Una fila de cartapacios ordenados más o menos cronológicamente? ¿Recoge acaso la Historia el momento crucial? Los impulsos, los motivos, las secretas percepciones que instan a un hombre, no pueden aparecer recogidos por la Historia.

La Historia recoge la fecha de una batalla, los muertos que la ilustraron, es decir, lo evidente. Resumen lo fugaz. Muchas veces sólo el efecto, nunca la causa. Prefiero buscar en el tiempo: incesante y diverso. En general, los historiadores, ven el tiempo como algo lineal, ¿con qué pruebas? ¿Con el elemental razonamiento de que milquinientos fue antes que la decapitación de María Antonieta? Como si al tiempo le interesara eso: la cronología y el progreso. No. Hay que encontrar pues, en el tiempo, a ese personaje auténtico, desgarrador e intemporal (y por tanto actual); su condición infinita. Haya existido o no.

Infinito, y no histórico, es Aqulies con su cólera y su amor. También Cristo con su impracticable filosofía. Lo diga o no la Historia. Estas metáforas pertenecen a la eternidad. Creo que lo infinito no es lo lineal ni lo evidente…

Es parte del prólogo de su libro, siempre perseguido en Cuba“El mundo alucinante” (1966).Cuenta la historia de un fraile que el autor considera fundamental para la independencia americana de todo el imperialismo. La cuenta como fuecomo pudo haber sido y como al autor le hubiese gustado que fuera.

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